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Martes, 15 de septiembre de 2026

Veo la quinta temporada de Fauda. Corran a verla. Porque es excelente, pero sobre todo porque deja perfectamente establecido, si es que hubiese necesidad, de parte de quién está la Civilización y la Humanidad en el llamado conflicto entre Israel y los fanáticos asesinos de Alá (Hamás, Hezbolá, Irán, etcétera). Hay dos capítulos dedicados a la masacre genocida del 7 de octubre. Qué pudor, qué cuidado al tratar el dolor de las víctimas, ¡qué decencia al excluir las mayores salvajadas del enemigo! A este respecto, destaca el trato a la francesa que encarna la empatía suicida europea, llevada a los extremos más sucios, estúpidos y grotescos. Incluso a esa alimaña, la serie la trata con humanidad e incluso compasión inmerecida. En verdad, lo único que merece el personaje de Anne (una yegua de cuidado) es pudrirse en la cárcel o que le pegaran un tiro, por cómplice de la barbarie antijudía.

Fauda, quinta temporada. No se la pierdan.

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© Juan Abreu, 2006-2019