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Lunes, 14 de septiembre de 2026
Qué gran suspiro de alivio solté ayer al leer a Pérez Reverte, qué bálsamo qué consuelo, enterarme de que nuestro enemigo el enemigo de Europa es ¡el Mediterráneo! Y yo que pensaba que los que querían descabezarnos (nunca mejor dicho) eran los guerreros de Alá el Compasivo. Qué peso me ha quitado Pérez Reverte de encima. No queda sino rendirse, claro está: ¡el Mediterráneo! A la alimaña humana en sus peores versiones (fascismo, nazismo, comunismo, islamismo) se le puede derrotar, pero contra el Mediterráneo no hay nada que hacer. En su puta casa europea, ajuste de cuentas del Mediterráneo (ah, los literatos), dice Reverte, y en su mundillo de ficción puede que sea cierto. Pero. Fuera de su culogorda metáfora la casa europea es la casa de la civilización, y es a la civilización a quién las hordas invasoras quieren ajustar cuentas.
Ahora bien, me permito, eso sí, pedir a Pérez Reverte que termine la serie de Alatriste y se deje de marcianadas poseidónicas, sus lectores quedaremos muy agradecidos.













