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Jueves, 10 de septiembre de 2026
En el despioje, que continúa a buen ritmo, encuentro esta vieja emanación. Es de marzo de 2009 y con seguridad comenta información proporcionada por la persona que me llevaba el blog por entonces. Doce mil personas, no le doy mucho crédito a la cifra., qué barbaridad. Pero. Me levantó un milímetro o dos el ánimo y por eso aquí la dejo.
Viernes, 13 de marzo. – En cierto momento, este blog tenía alrededor de seis mil usuarios únicos al mes. A mí siempre me pareció asombroso. ¡Seis mil personas! Son más personas (de largo) que las que han comprado algunos de mis libros publicados por famosas editoriales. Quinientos usuarios únicos al mes ya me habrían parecido mucho. Pues bien, desde que cambié el formato del blog, reduje a casi nada el uso de imágenes y links y lo hice más literario, más personal y, si cabe, más desaprensivo, la cantidad de usuarios únicos se ha duplicado. Ahora tengo más de doce mil usuarios únicos al mes. El pasado febrero, exactamente doce mil trescientos doce. No salgo de mi asombro.
He lidiado durante años con editores analfabetos, editores subnormales, editores que no son editores sino tratantes de ganado, y con el mundo editorial español que puede calificarse mayormente como penoso y sé que lo único importante para un escritor son los lectores. No los editores o las editoriales. Los lectores. No a la hora de escribir, por supuesto. Yo siempre escribo pensando única y exclusivamente en mi deliciosa personita. En ese momento, el lector no cuenta. ¡A la mierda el lector! Sin embargo, en cuanto pongo punto final a una emanación o a una novela desaparezco, como debe ser, ¡a la mierda conmigo!, y lo único que importa es el lector. Doce mil trescientos doce lectores en un mes. Es increíble que a tanta gente le interesen mis perretas, mis exabruptos, mis arengas paganas, mis fijaciones vaginales, anales, fálicas y mis lloriqueos con pretensiones líricas.













