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Lunes, 24 de agosto de 2026
Termino el segundo volumen de la biografía de Lezama Lima, de Hernández Busto. Este volumen es, si cabe, mejor que el primero. El mayor elogio de este libro podría ser que no parece escrito por un cubano, tribu que se caracteriza por su incapacidad para enfrentar una tarea que lleve décadas de concentración, interés y fijeza. Una tribu veleidosa, hija de la pereza, la inconstancia y el relajo. Que son el umbral del abismo, como se sabe. El libro de Hernández Bustos niega todo eso, lo sé, pero, no se engañen, constituye una clamorosa excepción.
Sin embargo, el mayor logro de esta biografía es que, como el mulo lezamiano, árboles encaja en todo abismo. No sólo en el abismo cubano. En todo abismo.













