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Domingo, 2 de agosto de 2026

Hoy en lo de Arcadi, Simenon. La devoción de Arcadi y cómo transgrede sus propia regla de no leer ficción. Cosa sana, las reglas son para violarlas, o eso dicen los que nunca las violan. He leído a Simenon, sus maigrets, lo otro suyo nunca me ha interesado lo suficiente. Algunos de sus maigrets me han gustado mucho, sobre todo por el genio de Simenon para crear atmosferas sin necesidad de palabrerías. Otros me han aburrido como una ostra (suele decirse, aunque nadie sabe si las ostras se aburren o no). Leyendo lo de Arcadi de hoy la bidireccional interacción entre Simenon y su personaje, pensé de nuevo que no era nada nuevo ya lo hizo Cervantes, aunque eso no le quita ningún mérito a Simenon. Naturalmente. No hay nada nuevo bajo el sol, etcétera. No he leído Las memorias de Maigret (lo haré enseguida) pero lo que dice Arcadi me ha hecho pensar que Simenon consiguió lo que para mí es la cumbre del destino literario: llegar a ser de palabras. Qué envidia.

Una raya en el agua

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© Juan Abreu, 2006-2019