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Jueves, 30 de julio de 2026
Eros y politica. Laura Borrás.
Laura Borràs es la mujer elefante de la política española. Se la ve en las fotos y efluvios literarios y cinematográficos invaden nuestro cerebro: Gargantúa, el Cíplope de la Odisea, Tantor el elefante de Tarzán, la Venus Hotentote, entre otros. Tengo un amigo que es homosexual pero nunca pierde la oportunidad de un ocasional encuentro carnal con una de estas mujeres elefante. Mis paquidermos, les llama cariñosamente. Le encantan. A mí también. Tienen algo monumental que impresiona y cautiva. No abunda, desafortunadamente, este tipo de mujer, por eso son tan cotizadas. La mujer elefante es como una mezcla perfecta de apisonadora y anaconda: te aplasta y te traga a la vez. Y como todos sabemos, que te aplasten y te traguen sexualmente es el Nirvana del sexo masculino, el sueño de todo hombre que añora regresar al Paraíso del que salió, que sabe lo que es verdaderamente el sexo: un regreso.
Borràs es independentista a sueldo de los ciudadanos españoles, como todos los independentistas y golpistas de las provincias españolas, así que de su cerebro ha de esperarse y se espera poco, guturalismos folclóricos, cagarrutas sentimentales, exhortación a la danza ritual y a la sacralización del encaramarse unos encima de los otros, ese tipo de cosas. Pero. Como digo una y otra vez, ¿cuándo ha detenido eso a un hombre decidido o necesitado?
Marta Borràs trae a la política española la mujer elefante del circo antiespañol catalán, el macho felizmente aplastado y devorado, la cagarruta mental ignorada en aras de un bien mayor y una macrofilia que no por rara resulta menos apasionante.













