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Miércoles, 15 de julio de 2026

Gran polémica en España y Francia porque el ex presidente Rajoy dijo que el equipo de Francia jugaba sin franceses. La progresía (y la siempre estúpida derecha, a remolque) se enfadó mucho, ¡racista!, chilló enardecida. Cierto es que todos los futbolistas en cuestión tienen la ciudadanía francesa. Pero eso no quiere decir que se consideren franceses, y si no te consideras francés, ¿eres francés? La ciudanía de un país ya no es lo que era. El tribalismo ha ganado la batalla a la ciudadanía. Europa carece de la fuerza civilizatoria que tuvo, no es capaz (si alguna vez lo fue) de convertir en nacionales (fuera del papel) a los emigrantes africanos, árabes, turcos. El turco no se convierte en alemán, sigue siendo un turco, pero vive en Alemania y su aspiración es convertir a Alemania en Turquía, no “ser” alemán. Lo mismo pasa en Francia con los argelinos o marroquíes. No quieren ser franceses. ¿Racismo? Pero de quién. Sospecho que Rajoy tenía razón. Los emigrantes no vienen ya a ser europeos, una vez aquí, se dedican a expandir y fortalecer su tribu. Es hora de que Francia, Bélgica, Alemania y, en fin, Europa, comprenda, y no digo acepte (porque ya lo ha hecho) que se extingue lentamente.

Europa ofrece generosa el mayor, el más excelso logro de la civilización: la ciudadanía. Pero ellos prefieren regresar a la tribu.

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© Juan Abreu, 2006-2019