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Sábado, 13 de junio de 2026
En estos días se ha hablado de la revista Jot Down y de su misteriosa creadora Mar de Marchis. Yo escribí para JD una columna titulada Seso a los sexsenta, y me divertí mucho escribiéndola. Hoy en El Mundo hay una página de Lucas Lírico llena de volutas marca de la casa, y dice que los escritores no cobraban en Jot Down, algo falso, a mí siempre me pagaron puntualmente mis artículos. Cierto es que, ay, no recibí ninguna foto de Mar de Marchis (o su peluquera) en pelotas, lo que lamento mucho, naturalmente. He pedido a algunos amigos que dicen que recibieron esas fotos sexis que por favor compartan, que no sean egoístas, pero sin suerte.
La revista de Mar publicaba algunos trabajos de calidad, pero el relleno era demasiado y pacotilla. Hablar de Jot Down en la misma línea en la que se menciona el New Yorker carece de sentido y además es provinciano y estúpido.
Dejé de escribir en Jot Down cuando Mar se negó a publicar uno de mis artículos titulado Una polla grandiosa, en la que mencionaba a mi amigo Arcadi Espada, feliz poseedor de ese tipo de polla. Por los motivos que fueran, a Mar no le pareció digno de publicación ese artículo. Cosa que respeto. Pero hablé con ella y no me satisfizo su razón para censurarme. Así que le dije que no publicaría más en su revista.Y eso hice. Ahora bien, Mar siempre me trató con amabilidad, respetuosamente, y hasta me publicó un libro, por lo que le estoy muy agradecido.













