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Jueves, 4 de mayo de 2026
Se ven con frecuencia en X (la única plataforma que no censura) videos de agresiones a jóvenes y niños blancos en las escuelas y calles de Occidente (Francia, Inglaterra, Estados Unidos). Llama la atención de estos ataques, que siempre (en los que yo he visto) los agresores son negros o árabes (musulmanes o no) y atacan en grupo a sus víctimas. La violencia y gran ferocidad de estas agresiones es gratuita, en la mayoría de los casos la víctima no se defiende ni comienza el intercambio de golpes, este lo inicia el líder de la manada, al que se suma enseguida el resto, que aprovecha para golpear y patear a gusto al blanco que suele hallarse en el suelo, indefenso. No hay rastro en este tipo de pelea de las conductas civilizadas que han caracterizado las disputas desde la época de los duelos de honor. En general, las riñas en occidente conservaban unas reglas honorables: uno contra uno, a las mujeres no se les pega, si tu contrincante está en el suelo vencido o inconsciente no te aprovechas para seguir causándole daño. Esas reglas distinguían a los ciudadanos civilizados de las alimañas humanas. Pero. Tengo la impresión de que desde el nacimiento de BLM y la conversión a la nueva religión negra (el victimismo y el chantaje) de la élites políticas y culturales occidentales, muchos ciudadanos de raza negra han abandonado la ciudadanía para abrazar el negrismo racista.
Ahora, antes que ser ciudadanos negros, prefieren integrar las filas de una tribu: la tribu racista negra.













