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Martes, 2 de junio de 2026

Conejo Malo tiene una casita como esas casitas que se ven en Puerto Rico, Cuba y lugares así (casitas deprimentes e incómodas, pero para gusto, colores) y la aristocracia de famosos, famosillos, futbolistas analfabetos y gente por el estilo, se matan porque los inviten a la casita de Conejo Malo. Hay que ser retrasado mental (o joven, palabras que tal vez sean sinónimas). Lo que más me asombra de CM es que dicen que ha levantado la bandera de la cultura latinoamericana y del idioma español. Y lo dicen en serio. Pero la cultura latinoamericana no existe, sólo existe la cultura hispanoamericana. Y, dígase de una vez: Conejo Malo no habla español. Basta oírlo hablar o “cantar” para saberlo.

El éxito de Conejo Malo es muy merecido, es un “cantante de música popular” que ha sabido como ningún otro, encarnar eso que llaman el espíritu de la época. En todas las épocas ha existido el populacho, pero nunca ha alcanzado los números y el prestigio que alcanza en la actualidad. Vulgaridad, chusmería, estupidez, rusticidad, mueveculismo, grosería, analfabetismo, incultura y ordinariez: el espíritu de la época.

Conejo Malo es su gran embajador.

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© Juan Abreu, 2006-2019