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Miércoles, 6 de mayo de 2026

Por motivos que no vienen al caso, dormí la siesta la tarde del día 1 de mayo. Nunca hago siestas. Despierto de ellas con dolor de cabeza, confusión, mal sabor de boca y el estómago a punto de estallar. Pero esta vez, además de todos estos malestares desperté con una tristeza inabarcable una tristeza que estaba relacionada (así lo sentí) con el espacio profundo los agujeros negros y las galaxias.

Dejo constancia.

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© Juan Abreu, 2006-2019