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Sábado, 2 de mayo de 2026
Odio (bueno, una mezcla de odio y asco) el 1 de Mayo porque recuerdo los 1 de Mayo comunistas en la isla pavorosa (también los de aquí son comunistas, por cierto, pero de comunistas culogordos, que es muy diferente). Aquellas bestias arreadas, yo entre ellas, recogidas en camiones en centros de estudio, trabajo, etcétera, para ser arrojadas a los pies del vociferante déspota.
Yo a los integrantes de la familia Castro ya muertos, los resucitaría (a ver cuándo lo permite la ciencia) y entonces los fusilaría. Es el único castigo adecuado para la magnitud de sus crímenes. Escribí un cuento en el que resucitan a Fidel Castro para fusilarlo y lo hacen ¡qué momento!, pero desgraciadamente se trata de un cuento futurista.
Y mientras escribo esto me entero de que Trump ha vuelto a soltar una nueva bravata sobre Cuba: que el fin del castrismo dependa de ese hombre es algo tristísimo.













