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Miércoles, 29 de abril de 2026

“Todas las mujeres estaban sentadas en el polvo del barro seco formando un rebaño miserable que hacía pensar en moscas en un estercolero. Sin duda a causa del olor (…) Tan denso y tan fétido (…) Hedor de diarrea y de carroña. Por encima de aquella pestilencia, el cielo estaba azul. Y en mi memoria la primavera cantaba”.

Charlotte Delbo.

Y esto en Auschwitz, cercada por el horror y el más meticuloso espanto.

Qué grande Delbo.

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© Juan Abreu, 2006-2019