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Jueves, 9 de abril de 2026

Encuentro algunas erratas, alguna que cambia el sentido de lo que narro: nunca se acaba de corregir un libro. También rehago un par de párrafos que me resultan embrollados, cambio palabras aquí y allá. No muchas, cinco o seis a lo sumo. Rehago los párrafos reproduciendo el tono y el ritmo con que escribía en 1998, cuando reconstruí el libro a partir de trozos del manuscrito cubano, que me mandó a Miami mi hermano José, camuflados en cartas familiares. Mi escritura ha evolucionado en las últimas dos décadas hacia un lenguaje cada vez más recto: ya no escribo como entonces, pero el libro es y debe ser el de entonces.

(Otra vez el mar contiene fotos de la época y documentos como esta carta que nos enviara Rey desde la prisión de El Morro).

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© Juan Abreu, 2006-2019