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Domingo, 5 de abril de 2026

“¿Cuántos estados independientes invocan a la antigua metrópoli colonial para seguir explotando a sus pueblos? La inclinación natural de todo perseguido, una vez llegado al poder, es metamorfosearse en perseguidor. El victimismo es un belicismo: cuánto más se compadece uno por su caso, más justificado se siente para castigar a quienes se designa como enemigos”.

“¿Por qué es tan fecundo el terreno victimista? El sufrimiento se ha convertido paradójicamente, en el Occidente hedonista, en una nueva sacralidad que fascina. Antaño era el destino común de la condición humana; ahora se trata de un pasaporte que se exhibe para impresionar a los contemporáneos. Te provee de una nueva identidad, te transforma en un ser excepcional que puede hacerse notar sin grandes esfuerzos en la escena pública”.

Estoy leyendo a Pascal Bruckner. Qué grande Bruckner.

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© Juan Abreu, 2006-2019