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Miércoles, 1 de abril de 2026

En un partido de fútbol, los asistentes (o una parte considerable de ellos) enarboló banderas españolas y coreó ¡musulmán el que no bote! Eso fue ayer. Pues hoy, lo que es la prensa española, la televisión, los periódicos y hasta el último gacetillero, miedicas siempre que la noticia tiene que ver con el islam, voceaban a coro, indignadísimos: ¡racismo! ¡racistas! ¡intolerable! ¡vergüenza! Qué panda de cobardes. Esos cánticos no eran racistas. Por la simple razón, cagados, de que los musulmanes no son una raza. La raza musulmana no existe. Eran cánticos contra el Islam. Cosa que me parece lógica y acertada. El Islam es una secta misógina, homofóbica, extirpadora de clítoris, colonizadora y degüella cabras. ¡Musulmán el que no bote! gritaron los aficionados españoles. Me parece excelente. Es una buena señal. Es como gritar ¡el que no bote es un misógino, un homófobo, un extirpa clítoris y un degüella cabras! Yo lo veo como una muestra de salud moral.

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© Juan Abreu, 2006-2019