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Jueves, 26 de marzo de 2026

Por las mañanas en la tele (la pongo mientras preparo el desayuno) antes del programa de Ana Rosa, hay otro que conduce una locutora muy bajita y desagradable. No es que el programa de Ana Rosa sea gran cosa, pero su mujerismo nunca llega a los extremos de la locutora bajita. Lo de Ana Rosa bordea el feminismo (que es la defensa más o menos sensata de la igualdad femenina en relación a los hombres), pero lo de la locutora bajita es puro mujerismo (que es considerar a la mujer como miembro de una tribu superior a la que hay que dar siempre la razón y que es siempre víctima de los malvados hombres, y de la machista sociedad en general). Ya sé que la televisión española es mitad programas políticos vendidos a la izquierda o a la derecha, y mitad shows para subnormales o de soft porno y puterío chusma para satisfacer las necesidades culturales de pueblo llano. Pero. Como es sabido soy un hombre que disfruta la estupidez ajena y la indecencia general.

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© Juan Abreu, 2006-2019