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Lunes, 23 de marzo de 2026
Espada resume hoy, de forma precisa como suele, nuestra visita al restaurante Blau y Verd, al que cambiamos enseguida el nombre por uno mucho más apropiado: Apocalipsis. Nos pareció el retrato fiel del mundo en que vivimos, absurdo, ridículo, ramplón y enloquecido, un mundo en el que nada es lo que debe ser. No entraré en detalles sobre la comida (atroz), basta con el pan de la dinastía Ming. Escribo esta nota para que Espada, gran optimista, no olvide que algo positivo hubo: los vinos. Y que nos reímos como alucinados.
¡Y toda la cena suspendidos sobre un centenar de chinos!













