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Viernes, 6 de marzo de 2026
Sollers dice, con toda razón, que Casanova es uno de los más grandes escritores del siglo XVIII, pero se queda corto, también lo es del XIX y del XX. Cuando nadie lea el Ulises seguirá leyéndose a Casanova, auguro ( si es que alguien lee en el futuro). Su Historia de mi vida es el libro más vivo que he leído y qué mejor cualidad ha de tener un libro para perdurar. Nada de truculencias literarias ni masturbaciones existenciales o estilísticas: vida.
Y qué emocionante (y envidiable) la aventura de su obra maestra:
“En abril de 1798, Casanova cae enfermo de Dux. Interrumpe la revisión de su manuscrito. El 27 de mayo su sobrino, Carlo Angiolini, llega a Dux para cuidar de su tío, que muere el 4 de junio. Angiolini se lleva el manuscrito a Dresde.”
“En 1820 la familia Angiolini vende el manuscrito al editor Brockhaus, de Leipzig. De 1822 a 1838 se publica la primera edición «depurada» de la Historia en traducción alemana. De 1826 a 1838, la primera edición francesa, «revisada» (edición «Laforgue», la que Stendhal lee en 1826 y que sigue estando en La Pléiade).”
“En 1945, el manuscrito de la Historia escapa por los pelos a la destrucción y es transferida de Leipzig a Wiesbaden. No será hasta 1950 cuando aparezca en edición del texto original (edición de Brockhaus–Plon), reeditada en 1993 en tres volúmenes, en Bouquins (Robert Laffont).”
“Me gusta imaginar ese traslado clandestino de 1945, bajo los intensos bombardeos, en una Europa en llamas, descompuesta por la locura humana. En ese momento, la pulsión de muerte está por todas partes, una brutalidad sin precedentes parece haber aniquilado la idea misma de civilización. Miles de páginas de una fina escritura negra, apilada en cajas transportadas por camiones, cuentan una vida que se ha vuelto inimaginable”.
Coda. En español, la edición a leer (versión completa) es la de Atalanta, en dos cuidados y hermosos volúmenes.













