6252

Miércoles, 25 de febrero de 2026

Soy un gran fan de los Torrente de Santiago Segura. Segura ha salvado con su Torrente al cine español, completamente arrasado por el marasmo moral, la mediocridad y el servilismo santificados y premiados, las llanteras mujeristas, los sermones empáticos, la mierda woke, los vómitos niñitos sacros y las cantaletas mentirosas sobre la guerra civil. Torrente conecta, y este es el mayor elogio que pueda imaginar, con el mejor Berlanga, con esa época española en que se hacía gran cine irreverente, iconoclasta y enhiesto; ahora el cine es fofo, grupal, y de una forma u otra culoabierto. Torrente es el único gran personaje español que ha dado el cine español en las últimas décadas.

Y porque soy muy fan de Torrente y se acerca el estreno de Torrente presidente, estoy preocupado. Y me pregunto. ¿Habrá podido Segura, en nuestra siniestra época de cambios de sexo infantil, cancelaciones, chantaje mujeril, demencia woke e imposición gubernamental del fascismo comúnmente conocido como corrección política, hacer un Torrente como los que hacía?

Comentarios

© Juan Abreu, 2006-2019