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Jueves, 1 de enero de 2025
El gatico nuevo jugaba en el fondo del jardín y cuando me acerqué, había cazado una palomita. Se la quité, la llevé dentro de la casa, curé sus heridas y la encerré en el baño para mantenerla a salvo. Por desgracia, mis cuidados no sirvieron de nada, cuando regresé de la celebración de Año Nuevo la palomita estaba muerta. Algunas personas, en casos así, suelen decir “hay que dejar que la Naturaleza siga su curso”. Pues bien. No veo por qué. No veo razón alguna para dejar que la Siniestra Hija de la Gran Puta Naturaleza siga su curso. Prefiero no hacerlo y tratar de salvar a la palomita u otros pájaros que mis gatos atrapan (y algunos he salvado). Lo de la Naturaleza está muy sobrevalorado. Si es tan “sabia” como se dice, ¿porqué para prevalecer y ascender como especie hemos tenido que apartarnos de ella? Si hubiéramos seguido su curso nuestra especie habría resultado arrasada. Hemos sobrevivido y progresado porque somos una anomalía que volvió la espalda a la Naturaleza.












