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Domingo, 17 de marzo de 2024

Imaginen una mezcla de Celestino y Holden Caulfield. Una que resulte mucho más irreverente y delirante que los personajes de Arenas y Salinger. Un Celestino cuya infancia ha transcurrido, no en el campo, sino en un barrio de la periferia habanera, un Celestino que ha crecido y nos habla desde el exilio californiano. Un Holden Caulfield sin niños a los que salvar, sin trigal, que nunca se aparta del vórtice más feroz y crudo de la intemperie humana. Eso viene a ser el protagonista de El lago, la primera novela (1991) de mi hermano Nicolás, de la que acaba de publicarse una nueva, corregida, remozada edición.

El lago es uno de los libros más fascinantes y originales de la literatura cubana. Es necesario decirlo. Sobre todo en una época como la nuestra, tan ruin, sectaria e ideologizada. No se lo pierdan.

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© Juan Abreu, 2006-2019