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Domingo, 10 de septiembre de 2023

Paseando, encuentro en la calle un tomito de la editorial Anagrama: Tiempo de Che. Publicado en 1976. Al instante, imagino a un joven Herralde analmente húmedo con el tomito copiado de un panfleto publicado por la Biblioteca Nacional de Cuba. Sí, la misma biblioteca que tenía y tiene un departamento de libros prohibidos. Y el mismo Ché que lanzó contra la pared un libro de Virgilio Piñera al grito de: ¡Yo no leo maricones! Tiempo de Ché, efectivamente.

No es que fuera nada exclusivo de Herralde y la editorial Anagrama esta actitud culomojada respecto al Ché y a la dictadura castrista, todos los intelectuales españoles de la época se mojaban anal o vaginalmente al pensar en el Ché. La mayor parte de la adoración que los intelectuales españoles y europeos sentían por el Ché, poco tenía ver con ideologías era todo cuestión de excitación anal. Creo. Repaso el tomito. Un bodrio apologético y culoentregado a la llamada Revolución fidelista y al Ché. Ni una palabra de los fusilados en la fortaleza de La Cabaña por el Ché. Tengo la lista de esos fusilados por el Ché en La Cabaña, por si interesara a algún intelectual español.

Los intelectuales en general, pero los europeos en particular y los españoles en especial, experimentaban y muchos aún experimentan un humedecimiento anal o vaginal cuando piensan en el Ché. Ya saben ustedes, el gran macho uniformado, barbudo y armado. El gran macho que mata. No se pueden resistir.

Las citas en el tomito Tiempo de Ché del editor Herralde (llamarlo, además, escritor, es algo completamente exagerado) pertenecen a Verde olivo (revista de las Fuerzas Armadas castristas) y a fuentes de acreditada imparcialidad por el estilo, lo que prueba de manera irrefutable el compromiso de Herralde con la culopostración intelectual española ante la dictadura castrista.

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© Juan Abreu, 2006-2019