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Miércoles, 25 de julio de 2018

Terminamos de comer, y al rato, comenzó la granizada. Fragores y un viento gris la anunciaron y la fragancia que precede al aguacero. Refugiados en la terraza vimos caer el leve traquetear blanco. Los amigos se habían marchado y era la hora en que sobreviene generalmente la melancolía. Y me pregunté otra vez si la melancolía es una segregación de la felicidad o viceversa nunca lo sé.

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© Juan Abreu, 2006-2019