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Mi estimada María Werlau, que realiza un admirable trabajo al frente de Cuba Archive, me manda la foto de Julio Fernández Riquer, fusilado en 1959. Julio murió de un infarto en su celda y ya muerto lo arrastraron al patio de la cárcel y allí, atado a una silla, lo fusilaron. ¿Morirse de un infarto y escapar a la ejecución? Ni hablar. Viva Fidel viva la Revolución. Pintaré a Julio naturalmente y mientras lo haga aumentará y yo que lo creía ya imposible mi asco por el fidelismo y por los Castro y por todo lo que tenga que ver con ellos y con su Revolución.

Y ahora que lo pienso si los niños del Remolcador 13 de Marzo hubieran sido chilenos Pablo Milanés les hubiera escrito una canción.

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