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Hablo bastante con el gato últimamente es mucho mejor que hablar con personas no les mentiré. Cuando estoy pintando, a veces me detengo para seguir sus maniobras en el jardín con gran envidia su exacta elasticidad majestuosa cómo se desplaza con enorme equilibrio por los lugares más precarios yo cada día que pasa más torpe e inestable a fin de cuentas un hombre que envejece. Ha engordado y crecido el gato desde que está con nosotros y le encanta esconderse en los rincones, lo comprendo muy bien porque cuando yo era niño no había nada que me gustara más que esconderme en los rincones y desde esa posición como al margen ver pasar el mundo. Nunca debí salir de esos rincones no hay otra verdad.

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© Juan Abreu, 2006-2019