2789

Bélgica (1)
Aterrizamos en Bruselas y alquilamos una máquina asombrosa que nos permite ir a gran velocidad por una carretera espaciosa y aquí estamos, en Brujas. Y digo asombrosa porque a mí no deja de producirme una sensación de infantil asombro una máquina así. Tantas piezas conduciéndose con la mayor precisión y nosotros confortablemente instalados a salvo de los elementos e incluso podemos (lo permite la máquina) regular la temperatura a nuestra voluntad. No me digan que no es asombroso.
Salimos a cenar. La noche fría y algo gaseosa y el vino limpio. Yo pido sopa de pescado y faisán, que no lo he comido nunca. Faisán. Allá en la pavorosa cuando uno conseguía alzarse hasta el cuerpo de una mujer hermosa los amigos te decían: estás comiendo faisán. Así que toda mi vida he pensado que el faisán es el manjar máximo. Y ahora cuarenta años después estoy sentado en un restaurante en Brujas y como al fin faisán.
Y es como si me regresaran todos aquellos cuerpos otra vez a la boca.













