2271
Leo una entrevista con Avelina Lésper. El arte moderno es una farsa, dice, y estoy de acuerdo con ella cómo no lo voy a estar. Las instalaciones son decoración y basura, cuánta verdad. Adjuntar a cualquier trasto diez páginas de cháchara simbólica ( que si Derrida, que si Lacan) no convierte el trasto en cuestión en arte. Hay algo profundamente equivocado en la pretensión de atribuir a una idea la categoría de objeto artístico.
No lo es.













