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Atocha. Paso con la cabeza baja por delante del espeluznante monumento dedicado a las víctimas de los religiosos musulmanes. Es un monumento hecho como con vergüenza, es un monumento en contra de las víctimas más que para honrar a las víctimas. Es un monumento a la vergüenza de ser español. Un monumento masoquista levantado por una gente que cree, a fin de cuentas, que se merecía la masacre. Que el atentado fue un justo castigo. La socialdemocracia ha emponzoñado hasta tal punto el cerebro la cultura y la consciencia colectiva española que el monumento a las víctimas del 11-M no es un monumento sino un monstruoso acto de contrición.
Y está abandonado y casi en ruinas, naturalmente.













