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Será el mes o el calor pero me levanto algo belicoso. Mi parte insultante digamos pletórica y mi lado tolerante un poco debilitado. Esto provoca, mientras desayuno y leo el diario, una refriega en mi cerebro entre mi yo que quiere insultar y mi yo tolerante.
Esas refriegas en mi cerebro son frecuentes hoy mismo hubo una. Por la página dedicada al Che y a la foto de Korda un gran lameculos castrista. Ya debe ser la página cien mil millones que le dedican a este tema pero es verano y como se sabe el verano es la apoteosis del lugar común. Pero. El Che, y el texto de un tal José Aymá que deja muy claro que, como tantos, el señor está enamorado del Che. Hay millones de personas enamoradas del Che ese tipo de macho asesino calienta mucho es natural.
Vean como el señor Aymá describe al Che ¡ah, el amor!: “La melena heterodoxa sujeta por la gorra revolucionaria con estrella de comandante rebelde, el ceño ligeramente fruncido, la cremallera que cierra hasta el cuello la cazadora de cuero, el fondo blanco que se apropia de los símbolos revolucionarios, haciendo atemporal la turbadora rabia contenida, el mirar de hombre invicto que no rinde su creencia”.
¡Qué macho por dios!
¿Y qué ha decidido mi lado tolerante al leer eso? Verán. Se me ha ocurrido llamar a un amigo que tengo un negrazo enorme y muy bien dotado, guapo además, al que llamamos el Che. Un hombre liberal además que no tendrá inconveniente en colmar las fantasías guevaristas del señor Aymá. Incluso puedo pedirle que se disfrace de guerrillero y se ponga una boina y todo y ¡a ver si conseguimos hacer al señor Aymá feliz!
Ay, y todavía hay gente que dice que yo soy ácido. ¡Pero si lo único que quiero es que la gente sea feliz!













