2139
Morían los cristianos anticastristas como se sabe en los paredones de fusilamiento gritando ¡Viva Cristo Rey! y leo en algún sitio unas declaraciones del Cardenal Ortega. Ay Ortega Ortega qué te pasa Ortega.
Yo he pensado mucho en lo de Ortega. Y como soy tan comprensivo he llegado a la conclusión de que tal vez haya una explicación válida (ah, el amor) para esta actitud del Cardenal Ortega. A ver. ¿No les parece a ustedes que quizás, tal vez, podría ser que la imposibilidad de casarse con su marido policía del que me informan mis fuentes está muy enamorado, influya en la actitud de Ortega? Está, pobrecillo, perturbado, sufre, suspira por los rincones, culpa al mundo de no poder gritar a los cuatro vientos su amor. Porque como cualquier otra persona desea compartir su vida sin temor con su gran amor, naturalmente.
Yo aplaudo el matrimonio homosexual. Y en este caso más porque tal vez si se casa Ortega y vive su vida amorosa sin necesidad de esconderse y puede sacar a su enorme negro a pasear del brazo por La Habana, el Cardenal Ortega recupere la decencia. Es una posibilidad remota, pero es una posibilidad.
Deberíamos hacer una campaña para pedir que Ortega pueda casarse con su descomunal negro policía. Qué les parece.
No sé si esto funcionará, la verdad. Pero peor no vamos a estar.













