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Ayer hablaba con un querido amigo de Miami acerca de lo que es Miami hoy: una especie de sucursal del DGI con su UNEAC y todo . La UNEAC siempre ha sido una cueva de esbirros de mierdecillas y cobardes, de lameculos y de oportunistas vendidos por un viaje o una publicación o sea una cueva de canallas. Y ahora instalan una sucursal en la ciudad de las víctimas. Lo que hay que ver.
Es el tiempo de los Miguel Barnet y los Leonardo Padura diferentes a la hora de arrastrarse ante el amo castrista pero a fin de cuentas la misma palafrenera porquería moral e intelectual. En ese tiempo nos ha tocado vivir qué le vamos a hacer.
Pienso estas cosas mientras continúo con mi trabajo porque yo aprendí con los mejores, Reinaldo, Lydia, mi hermano José que el trabajo es lo principal y lo único que importa y si lo hacemos sin vendernos, honestamente, ya tenemos la batalla ganada y jamás podrá vencernos el enemigo es decir la vulgaridad y la bajeza castrista.













