2098

Me levanto, desayuno mirando el jardín, subo, me pongo la ropa de pintar, bajo, entro al estudio, levanto las cortinas miro un poco lo que tengo y lo que soy y quedo satisfecho, preparo una tela, la coloco en el caballete y comienzo a trabajar.

Al mediodía paro, almuerzo, bebo el té leo a Klemperer lo he retomado hace poco y ayuda mucho a entender el manicomio español. Los españoles se entregan a los nacionalistas provinciales catalanes vascos y demás como los alemanes se entregaron al nacionalsocialismo en los años treinta: cobardes, resignados. Sobre las tres vuelvo al trabajo pongo música Bach muchas veces y Mayte Martín también y como a las seis o las siete salgo a caminar.

A esa hora empieza a refrescar y mi cuerpo avanza casi perfecto entre el perfume de los jazmines.

Y que haya que morir.

Comentarios

© Juan Abreu, 2006-2019