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Van apareciendo los rostros de los fusilados y me asombra la frescura con que brotan y la velocidad y el movimiento. Son rostros llenos de vida que es lo que quiero y de color y a partir de ahora marcharán juntos como hermanos en esta nueva vida en los cuadros.
Trabajo todo el día con gran tesón y disciplina y voy devolviéndolos a la luz y soy un hombre feliz.













