2009
“Como libertaria, apoyo el acceso sin restricciones al aborto porque he razonado que mi derecho absoluto a hacer con mi cuerpo lo que quiera tiene preferencia sobre las brutales exigencias de la madre naturaleza, que quiere reducir a las mujeres a sus funciones animales como criadoras”.
“Remilgadamente sensibles en lo tocante a su autoimagen humanitaria, las feministas han utilizado razonamientos complicadísimos para definir el feto abortado en términos puramente materiales como tejido inerte, eficazmente desechado”.
“Mi visión es más consistente: apoyo la pena de muerte para los crímenes atroces, como los asesinatos políticos o los asesinatos-violaciones en serie, y soy fervorosamente proaborto (el término proelección es un eufemismo cobarde). La moderna liberación de la mujer está inextricablemente unida a su habilidad para controlar la reproducción, que la ha esclavizado desde el origen de la especie. Es la naturaleza, una vez más, su verdadera opresora. La contribución de los hombres a la concepción y la gestación es mínima, comparada con la carga que arrastran las mujeres embarazadas o las madres lactantes. El patriarcado, al que rutinariamente se culpa de todo, produjo la píldora de control de la natalidad que ha hecho más por liberar a la mujer contemporánea que el propio feminismo”.













