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Miércoles, 15 de mayo de 2019

Estaba en la cocina y vi a mi gato amarillo comiendo algo en el jardín y salí a ver. Era un pichón de urraca de piel violácea y aún sin plumas se habría caído del nido. El gato estaba terminando de comerse una pata y al momento me di cuenta de que el pichón de urraca estaba perfectamente vivo, lo que me produjo un gran horror. Consideré quitarle el pichón al gato pero después de contemplar durante unos segundos el espantoso espectáculo natural regresé a la casa sin hacer nada. Al rato, terminando el té, pensaba en que podía haber matado al pichón la muerte piadosa y eso y entonces vi una urraca adulta aterrizar junto al pichón y me dije debe ser la madre que andaba buscándolo la pobre pero la urraca adulta sin perder tiempo se puso a comerse el pichón a picotazos le sacaba las tripas.

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© Juan Abreu, 2006-2018