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Viernes, 12 de abril de 2019

1. La mujer y el libro. La foto es blanca y si se la mira el tiempo suficiente flota. La oscuridad del cabello cierra la imagen en el extremo superior derecho y la mano, pequeña, sale de debajo de la manta ahíta y dulce. Las cilíndricas protuberancias que forma el peso de la cabeza en la tela conducen a un vórtice que es la boca inflamada donde hace un momento confluyeron el chorro y la tormenta. Hay un triángulo que quiebra la cadera. Hay un sudor que ya se va asentando. El brazo oculto sostiene o abraza no está claro el libro y descansa de la lectura o tal vez sueña con lo que el libro le da y con lo que el libro no puede darle. Ese abismo entre el hecho y la palabra que siempre al final gana la palabra. La mirada es lánguida y en el cuerpo desnudo bajo la manta se adivina un sosiego pegajoso, un desaguarse. Toda en la foto remite a la feminidad triunfante y remite al goce y a la promesa.


Zoé Valdés. Fotografía de ExTonyFarg, 2019.

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