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Lunes, 8 de abril de 2019

Rivera ha ido apartando al grupo de notables intelectuales fundadores del Partido Ciudadanos, el Partido donde ha hecho carrera. Es decir se ha alejado de aquellos a quienes debe todo, incluido nuevo piso y sueldo y prebendas (el dinero es muy importante). Todo ese potencial intelectual y toda esa inteligencia la ha reemplazado por Luis Garicano, un hombre que pasará a la historia de la cultura por haber coincidido en un escenario con Steven Pinker.

El último desatino de Rivera respecto a sus inventores, es el de la eurodiputada Teresa Giménez Barbat, eliminada de las listas europeas. Todos coinciden en que el trabajo de Teresa en el Parlamento Europeo ha sido extraordinario y gracias a él en buena medida la habitual modorra cerebral de la burocracia europea se convirtió en fructífero espacio de encuentro para los mejores cerebros del planeta. Pero. Rivera la desplaza para imponer politiqueros serviles.

Yo iba a los primeros mítines de Rivera en los que no habían más de diez personas y Rivera nunca significó personalmente gran cosa, pero en el estercolero político español Rivera y Ciudadanos llegaron a encarnar una esperanza de regeneración. Qué desperdicio.

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