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Jueves, 25 de octubre de 2018

Tengo una lectora que me escribe hermosos mensajes. Mi lectora vive en otra ciudad, al norte, y hace años que nos escribimos me encanta recibir sus mensajes se expresa muy bien mi lectora es una mujer inteligente, perspicaz y educada. También es mi lectora (lo acreditan las fotografías que ha tenido a bien mandarme) una mujer bien hecha muy bien hecha y tiene unos ojos lánguidos y una de esas bocas carnosas que son mis preferidas. Siempre hablamos de encontrarnos algún día pero pasa el tiempo y nada se concreta. A mí me encantaría viajar a su ciudad en tren preferentemente y vernos en alguna plaza antigua al sol y comer algún plato local que ella recomendara y beber algún vino espeso y firme. Y hacer la siesta juntos naturalmente en algún cuarto alquilado y refocilarnos toda la tarde depravadamente como debe ser, como tantas veces he (hemos) soñado. Y al caer la tarde sonrientes y bien duchados nos despediríamos mejores amigos y yo regresaría a mis cosas y ella a las suyas y el mundo sería un lugar mejor.

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© Juan Abreu, 2006-2018