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Sábado, 6 de octubre de 2018

Aparece una vieja entrevista al poeta Padilla en Hypermedia Magazine. Es de 1986, después de miles de fusilados, campos de concentración para homosexuales y otros muchos crímenes y han transcurrido cinco años desde la estampida del Mariel. La entrevista es frívola y las respuestas de Padilla muy frívolas. Dice que la Revolución está por encima (de él, y de las personas) y que habría que hacerla otra vez. Hombre, los fusilados y los presos políticos y los hambreados y los humillados y los esclavizados y las familias dispersas o aniquiladas por esa Revolución y generaciones enteras de jóvenes envilecidos por esa Revolución, que según Padilla habría que hacer otra vez, discreparán. Yo discrepo, naturalmente, de las frívolas bobadas de Padilla en la entrevista. Y dice Padilla que la Revolución gansteril de los Castro era necesaria. No veo por qué. Después de sesenta años el resultado de esa Revolución es un país destruido, arrasado, y moralmente devastado. Resulta evidente que no era necesaria. La República que destruyó la Revolución necesaria era (¡ya en 1986!) en cualquier aspecto superior a la Revolución que Padilla haría otra vez. Los sueños juveniles son difíciles de abandonar, se sabe, y Padilla (al menos hasta el momento de esta entrevista) se aferraba a ellos, a esos momentos “importantes” (es decir en los que se creyó importante) que vivió. Es decepcionante, y hasta triste, que un poeta admirable como Padilla proclamara ¡en 1986! una sarta de bobadas tan monumentales como las que proclama en esta entrevista.

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© Juan Abreu, 2006-2018