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Viernes, 14 de septiembre de 2018

Llegan las galeradas de mis Emanaciones y me pongo a revisarlas. Será un tocho qué alegría será un tocho. Abarcan de 2008 a 2011 y leo y voy sorprendiéndome lo que es la memoria y lo que era yo. Me rio bastante y ustedes se reirán también y se escandalizarán a ratos que escandalizar es muy importante. Los escritores que no escandalizan no valen la pena. Tacho aquí y allá alguna cursilería. La idea de escribir un blog me vino leyendo el blog de Arcadi Espada me dije mira lo que se puede hacer en un blog. Con los años, mis emanaciones se han convertido en mi obra fundamental. Mi literatura siempre ha sido fragmentaria (trozos de algo mayor, que se me escapa) y nunca me he sentido más cómodo ni más libre ni más a gusto que escribiendo mi blog. Me gusta decir que mis emanaciones son una novela y es cierto en el sentido en que mi vida es una novela o mejor dicho ficción y yo un personaje de ficción: convertirse en ficción es la meta suprema la cumbre más alta que puede lograr un escritor. Los cuatro años que abarca este primer volumen fueron de los más exultantes, alimenticios, liberadores, provechosos y felices de mi vida. He podado, en aras de una claridad y de una excelencia rítmica que valoro mucho. También he añadido detalles y hasta episodios que censuré en la versión publicada en el blog, porque la libertad es el bien supremo, pero, fundamentalmente, porque un libro de papel es un artefacto más íntimo y cómplice de lo que podrá llegar a ser nunca una publicación digital.

Trozos de algo mayor, que se me escapa, etcétera.

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© Juan Abreu, 2006-2018