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Miércoles, 11 de julio de 2018

Estos días no se puede ver la televisión en España porque si lo haces salen en tropel del televisor cuatrocientos subnormales delante y detrás de unos toros. Y en todos los programas televisivos y en los periódicos y en toda partes lo primero que ves a cualquier hora es a los cuatrocientos subnormales corriendo detrás y delante y entre los pobres toros. Hay que ser subnormal, es lo primero que pienso cuando los veo. Los pobres toros van sobre todo asombrados de que haya animales tan imbéciles como esos que corren delante de ellos, y constantemente les perdonan la vida. Eso se nota enseguida, podrían matar a un montón de subnormales en cada encierro (así llaman a la cosa) pero no lo hacen porque entre el asombro de comprobar una vez más la estupidez humana y que son los toros animales generosos en general, no matan a los subnormales que podrían matar.

Por otro lado, el noventa por ciento (siendo conservadores) de la gente que va a las fiestas de San Fermín no va a correr detrás y delante de los toros (eso sólo los más subnormales), van allí a comer, emborracharse y follar. Claro que ahora con las cofradías del Chocho Austero y del Chocho Vigilante y con CarmenChochoQueTodoLoVeCalvo gobernando España, dudo que los pobres hombres que van allí a follar tengan una erección decente y por lo tanto la mayoría de las pobres mujeres que también van allí a follar, quedarán insatisfechas. Qué mundo.

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© Juan Abreu, 2006-2018