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Lunes, 4 de junio de 2018

2. Lo primero para derrotar al nacionalismo vasco-catalán es encontrar un hombre (y su Gobierno) español. O una mujer española. Una Thatcher o algo así. No será fácil, la socialdemocracia española ha castrado a los españoles y a lo español. Pero. Si se encontrara a este español (y su Gobierno), llevarlo al Poder. Y una vez ese hombre o mujer en el Poder, ha de suspender indefinidamente las autonomías vasca y catalana. Al tiempo que hace esto, movilizará el Ejército, no vaya a ser que a alguno de los 17.000 mossos se le ocurra alguna tontería. Si los etarras o sus descendientes y cómplices, o las fuerzas racistas catalanas, intentaran tomar las calles de las provincias españolas vasca y catalana, este español debe imponer el toque de queda en dichas provincias. En el caso vasco, si ETA decidiera volver a matar, debe aplicarse la cadena perpetua ineludible a los terroristas patriotas vascos asesinos, y en los casos extremos (como el de De Juana Chaos, liberado por Zapatero), pena de muerte mediante tribunal militar. Ya sé que media España se pone a lloriquear cuando se habla de la pena de muerte, pero es una cuestión de sanidad social y de preservar la libertad y la vida del conjunto de los españoles libres e iguales. La cobardía del Gobierno envilece a los ciudadanos. Estas medidas deben proclamarse en cuanto el nuevo liderazgo tome las riendas del país, es importante que los golpistas los sediciosos y los racistas tribales entiendan que esta vez la cosa va en serio.

Continuará…

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© Juan Abreu, 2006-2018