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Martes, 13 de marzo de 2018

Hoy los periódicos y las pantallas y toda superficie de la cosa llamada informativa está llena de golpes de pecho moral y de la baba hipócrita del perdón. Hasta a unos expertos he leído ya programando el perdón como será y qué bien cómo sana el perdón de la madre del niño matado golpeado y estrangulado (autopsia) por la asesina. La madre ha de perdonar a la asesina, dictaminan los expertos y los diarios y las televisiones se cagan de emoción ¡no a la venganza! y lloriquean líricos la oscuridad del alma.

A mí me encanta la venganza hace muchos años estuve evaluando matar a la mujer que mató a mi madre (no fue un asesinato sino un accidente eso influyó, creo). Matar no es fácil así que al final no sé si hubiera podido matar a esa mujer. Matar es algo que hasta que no se hace no sabe uno si lo podrá hacer. Lo que sí hice fue escribir un relato (Accidente) donde un yo de palabras, literario, mataba cruelmente a la mujer que mató a mi madre y matándola insuflaba cierto equilibrio al horror del mundo.

Sólo la venganza insufla cierto equilibrio al horror del mundo.

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© Juan Abreu, 2006-2018