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Lunes, 6 de noviembre de 2017

La hiedra se ha puesto roja como acostumbra a estas alturas del año. El rojo me causa mala impresión por lo de los llamados rojos y el comunismo (y encima estoy leyendo lo de Mao) pero se me pasa enseguida. Por las tardes, a veces, bien abrigado de pie y hacia el centro del jardín y cuando atardece me pongo a mirar las hojas caer y suspiro y me digo qué bien si cayeran de igual forma los rojos y los comunistas en general esa chusma incivilizadora y asesina. Pero esto es sólo un momento después me quedo ahí y no sabría decirles cómo me siento pero no es alegre, ni triste, ni siquiera conforme o resignado eso es lo que sé.

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© Juan Abreu, 2006-2011