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6 de septiembre de 2017

Estoy leyendo las Memorias de Jean François Revel. Qué libro delicioso y qué hombre valiente y qué pensamiento desmarcado y qué honestidad pertinaz. Y un gran libertino además, Revel, gran amante de las mujeres un gozador. Voy por la vida contada de Revel y en el jardín las tardes grises y disfruto mucho y sobre todo aprendo.

“No hay cultura, sólo hay personas cultas. No hay una cultura general, fuera del individuo, como no hay un arte del piano en abstracto, sin pianistas. Una cultura muere cuando desaparecen quienes la encarnan, y no me refiero a una institución oficial, sino a la originalidad única de la sensibilidad del individuo, de su inteligencia”.

Podría decirse también esto de la democracia, no hay democracia sólo demócratas y muere la democracia cuando mueren quienes la encarnan, me digo entonces. Y dejo el libro un momento y levanto la cabeza ¿y no son esos que veo allá afuera los estertores de la moribunda democracia española?

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© Juan Abreu, 2006-2011