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Casi todos los intelectuales españoles son afrancesados. Tengo buenos amigos afrancesados. Que si las libertades que si la fraternidad que si la marsellesa. Pero. Se exagera mucho con lo de Francia. La marsellesa es un himno asesino y la revolución francesa una matanza repugnante a cuyo hedor florecieron personajes muy asquerosos moral y hasta físicamente, así Marat, así Robespierre. Yo amo a algunos escritores franceses pero de la llamada Patria francesa de los libres y los iguales poca cosa seamos honestos. ¡Y lo del Héroe De Gaulle! De Gaulle andaba bajo las faldas de las tropas aliadas que le permitieron entrar antes en París y allí soltar su discursito petulante exigiendo que Francia fuera considerada vencedora de la guerra junto a Estados Unidos, Gran Bretaña y la Unión Soviética. Algo completamente falso. Lean a Riding. Lean a Chaves Nogales. Y qué decir de los nazis alemanes y los franceses. Lo cierto es que se amaban. Ningún país europeo ocupado fue más abyecto y colaborador y miserable que Francia. Pregúntenle a las hijas de Irène Némirovsky. Y todo aquel espectáculo de los machos franceses cortando el pelo a mujeres francesas que se habían acostado con alemanes qué vergüenza esa resistencia inventada francesa y el populacho oportunista y colaborador francés y ese populacho que no dejó de oler el culo a los nazis dándoselas de combatientes antinazis y abusando de aquellas pobres mujeres. Qué farsa y que desvergüenza: Francia. Hay que agradecerles, es verdad, que hayan inventado el erotismo, aunque también es verdad que lo inventaron para no tener que follar.

En fin lean a Leáutaud, gran francés pero primero gran escritor y gran hombre para que vean lo que son y lo que fueron los franceses antes de la ocupación y bajo la ocupación nazi. ¿Le Pen? ¿A alguien le extraña? ¿De verdad?

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© Juan Abreu, 2006-2011