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Regreso de Bruselas y está lo del juico a Mas y sus dos adiposidades correligionarias. Antes, encontraba divertido y estimulante lo del independentismo y su tropa de rebeldes subvencionados y a sueldo del enemigo. Pero. Ya no. Porque tengo la creciente certeza de que ya ganaron y de que el Gobierno español ha cruzado o está a punto de cruzar la línea que separa la negligencia de la traición. Y lo peor, no se ve a nadie con la audacia, el poder y la determinación necesarias para poner fin al problema. Quiero decir que todos saben sabemos que la única solución es suspender la autonomía catalana (y vasca y todas ya puestos) y regresar a España (civilizada y generosa, pero España). Pero es difícil porque ya casi no hay España y sospecho que ni siquiera hay españoles ya. ¿Dónde están las protestas contra los que quieren desmembrar y destruir su país?

El problema, hay que aceptarlo, no son los nacionalistas separatistas y sediciosos catalanes o vascos, el problema es que no hay españoles los han ido aniquilando las tribus.

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© Juan Abreu, 2006-2011