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Lunes, 6 de diciembre de 2021

Eros y política (Odón Elorza)

Algunos políticos españoles se ponen pelo (Rivera, Aguado, Bono) olvidando que muchas mujeres los prefieren calvos. Otros, se agencian un peluquín espantacoños como el de Ximo Puig. ¡Mil veces mejor un calvito!, me dicen mis amigas y confidentes cuando las cuestiono al respecto. De ahí que el señor Odón Edorza haga bien en afeitarse la cabeza. El señor Edorza tiene cara de alimaña, pero su calva palia un tanto el horror de su rostro. Tiene suerte, además, de ser abertzale (de corazón) pero macho, así que no se ve afectado por el síndrome orco que padecen todas las mujeres abertzales, las más feas del mundo. El mayor problema que podría encarar el señor Elorza en las agitadas aguas del follar o que te follen (recuerden que es un hombre de copioso sueldo) es que sufre de franquitis aguda. Es decir, que ve vivito por todas partes a Franco, e imaginen cómo reaccionaría su pareja sexual si mientras se acoplan, Odón comienza a dar alaridos porque Franco se ha colado en su cama.

Sus enemigos hablan del señor Elorza como de un tipo abyecto, asqueroso, vil, repugnante, baboso de ver y oír, nauseabundo, repulsivo e inmundo. Pero. Yo compadezco mucho al señor Elorza, su vida sexual debe de ser fantasmal, ¡Franco vive!; y pienso que, como las mujeres follan mucho por compasión (y lo del sueldo, no se olvide) si el señor Elorza consigue trasmitir al género femenino la compasión que me provoca a mí, tiene el retozo sexual asegurado.

El señor Odón Elorza trae a la política española la cara de alimaña el tipo (según sus enemigos) abyecto, asqueroso, vil, repugnante, baboso de ver y oír, nauseabundo, repulsivo e inmundo, y trae la franquitis aguda el Franco vivito y trae la gran posibilidad de que te follen por compasión, que cunde mucho.

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© Juan Abreu, 2006-2019