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Domingo, 27 de septiembre de 2020

Eros y política (Idoia Mendia)

Hay un tipo de erotismo crónica roja que, por lo que me cuentan, ofrece grandes satisfacciones. Hablo de oídas porque por ahí sólo me he aventurado en sueños. Es el erotismo que provocan asesinos, terroristas, criminales y gente de ese estilo. No es un erotismo común, por lo que he averiguado, y sólo un puñado de afortunados lo experimentan. En la proximidad de un delincuente con las manos o el cerebro ensangrentado, los susceptibles a este tipo de pulsión sexual se enervan y sin poderlo evitar se desordenan como en el memorable verso: “Cuando te toco con la punta de mi seno, me desordeno amor, me desordeno”.

Lo que me lleva a la señora Mendia. Todo indica que la señora Idoia es uno de estos seres afortunados. El erotismo crónica roja en el misterioso mundo del sexo es uno de los más valorados. Yo mismo siempre he soñado revolcarme con una torturadora stalinista o con una asesina del bando rojo en 1936. Pero.

Con el erotismo crónica roja de su parte hay poco más que hablar eróticamente de la señora Mendia. A pesar de eso, por un afán meramente descriptivo y hasta literario, la describiremos someramente: pelo paja reseca, semblante alud (todo en él parece a punto de desencajarse), nariz mazacote, boca pecio (por hundida) párpados con sobrepeso, fosas nasales king size y caderas potranca.

La señora Mendia trae a la política española el erotismo crónica roja el pelo paja reseca el semblante alud la nariz mazacote la boca pecio los párpados con sobrepeso las fosas nasales king size las caderas potranca y mi sueño de follarme a una torturadora stalinista o a una asesina del bando rojo en 1936.

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